Archivo para la categoría "Juan Bautista de Toledo"

El sueño del arquitecto Juan Bautista de Toledo   Leave a comment

 

MONASTERIO DE EL ESCORIAL

Monte ordenado en líneas de llanura.

¡Oh, gigante rendido a la armonía!

Mar y bosque de piedra bajo el día,

base de cielos en la noche oscura.

¡Qué entereza! Tu carne tan madura

para la eternidad, ¡qué plena y fría!

¡Qué segura en las torres tu porfía

y qué fiel a la tierra tu armadura!

Unidad de los siglos en las formas

que desnuda el paisaje en la medida.

Cuerpo de razas que al rigor conformas.

Constancia y ambición, si grave, erguida.

¡Oh, templo de las sangres y las normas!

Cumbre de muertes en eterna vida.

Autor: Dionisio Ridruejo Jiménez (Soria, 1912 – Madrid, 1975)

"Sonetos a la piedra" (1934-1942)

 

 

 

Vista aérea del conjunto arquitectónico que alberga las tumbas de los reyes españoles

 

 

 

 

 

Monasterio de las Descalzas Reales

Juan Bautista de Toledo (nació en Toledo o en Madrid alrededor de 1515, murió el 10 de mayo de 1567 en Madrid. Eminente arquitecto renacentista español con excepcional experiencia en urbanismo e ingeniería militar e hidráulica.

Juan Bautista de Toledo (Toledo, 1515 – Madrid, 1567) Ideó El Escorial basándose en el templo de Salomón

De todas formas no sabemos con total exactitud su naturaleza, dada la absoluta carencia de noticias fidedignas sobre sus progenitores, sobre el lugar y fecha de su nacimiento, sobre su primera educación, ya que historiadores y biógrafos, que nunca aluden a sus padres y antepasados, discrepan respecto a su cuna. En tanto Juan de Arfe, arquitecto y contemporáneo, le hace toledano, fray Juan de Huete, primer prior de El Escorial que le trató personalmente, le cree italiano; otros escritores que no le conocieron le consideran natural de Madrid.

Fue conocido en Florencia y Roma como Giovanni Battista de Alfonsis. Ambos arquitectos tienen la misma caligrafía, por eso se piensa que se trata de la misma persona.

Sus obras más importantes son:

El papa Pablo III le nombró como Arquitecto Adjunto Coordinador de las obras de la Basílica de San Pedro. En su etapa romana, Juan Bautista fue el hombre de confianza de Miguel Ángel, Arquitecto Jefe de las obras de la Basílica de San Pedro.

En Nápoles trabajó para Carlos V como arquitecto en 1549 antes de que en 1559 fuese llamado por Felipe II a Madrid, para, en calidad de Arquitecto Real, con un salario de 220 ducados, ocuparse de las obras reales, pero sobre todo para diseñar y construir el Monasterio de El Escorial y urbanizar su entorno.

Juan Bautista de Toledo trazó La Granjilla de La Fresneda. En La Granjilla intervinieron también los arquitectos Gaspar de Vega y Juan de Herrera. A la muerte de Juan Bautista, posiblemente, Juanelo Turriano, Ingeniero Hidráulico de Felipe II, se encargó de terminar los acueductos (la cacera del río Aulencia) y estanques de La Granjilla.

También trabajó en el Palacio Real de Aranjuez, San Jerónimo el Real, Casa de Campo, Alcázar de Toledo, Casa Real de Aceca y Alcázar de Madrid. También trazó la fachada del convento de las Descalzas Reales de Madrid.

Probablemente trabajó como asistente de Antonio da Sangallo en la Fortaleza da Basso (Florencia).

 

Créditos y Agradecimientos: Dionisio Ridruejo Jiménez(Soria, 1912 – Madrid, 1975)  "Sonetos a la piedra" (1934-1942) # Andrés Glez Déniz # Carlos Escolano # Ingenieros en la Corte de Felipe II, Creative Commons, blog spot,

ARQUITECTOS Y APAREJADORES DEL REAL SITIO DEL ESCORIAL   Leave a comment

ARQUITECTOS Y ARQUITECTOS TÉCNICOS_Página_1

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Créditos y Agradecimientos: Globelia

Publicado 25 junio, 2011 por Andrés Magaña García en Juan Bautista de Toledo

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CASA DE CAMPO # EL ESCORIAL EXTRAMUROS   Leave a comment

Casa de Campo

Es una enorme extensión de mas de 1.700 hectareas al oeste de Madrid. Es, por tanto, el mayor parque público de todo el municipio. Esta superficie duplica la del Bois de Bolougne, en París, es cinco veces más grande que el Central Park de Nueva York o 6,5 veces más grande que Hyde Park de Londres.

Históricamente fue propiedad de la Corona Española y sirvió de coto de caza de la realeza. Tras la proclamación de la Segunda República, fue cedida por el Estado al pueblo de Madrid (1 de mayo de 1931), estando desde entonces abierta al público.

Historia de la Casa de Campo

Felipe II en 1559, ordena, curiosamente, cuando se encontraba gobernando desde Bruselas a su secretario Juan Vázquez de Molina que compre fincas en las proximidades del Alcázar, con la intención de transformarlos, en zona de recreo y, sobre todo, reserva de caza para uso exclusivo de la familia real. En ésa zona de la ciudad destacaban por su extensión las propiedades de campo de Fadrique de Vargas, que tenia un palacio dentro de ésta propiedad, y los terrenos colindantes. Poco despues dichos terrenos le son comprados al titular y utilizados para diversión y recreo de la Casa Real.

Durante el reinado de Felipe IV, el interés por la Casa de Campo decrece en favor del Palacio del Buen Retiro, inaugurado en diciembre de 1633.

Tran el incendio del Alcazar y la llegada de la nueva dinastía de los Borbones, la Casa de Campo experimenta importantes cambios, especialmente tras la construcción del Palacio Real, lo que reaviva el interés de la monarquía por el cercano recinto.

En 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón, la integridad de la Casa de Campo corrió serio peligro al presentarse un proyecto de edificación de un nuevo pueblo, "La Real Cristina", que había de construirse sobre toda su extensión. El proyecto, al final, nunca se llevó a cabo.

En 1876, ya durante el reinado de Alfonso XII, se construye un nuevo lago. En 1878 el recinto sufre un pavoroso incendio en medio de una de las peores sequías del siglo XIX en España, conocida en su tiempo como "la seca de cuatro años" (1875-1879). En el siniestro murió un jornalero, 900 fanegas de superficie fueron arrasadas y 1.013 árboles destruidos.

El 1 de mayo, apenas diecisiete días después de la proclamación de la IIª República, el Ministro de Hacienda del Gobierno Provisional, Indalecio Prieto, hizo entrega al pueblo de Madrid, representado por su Alcalde, Pedro Rico, de la Casa de Campo. Ese día, unos 300.000 madrileños acudieron al Parque a celebrarlo, entrando el pueblo llano en el recinto por primera vez.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) la Casa de Campo fue frente de guerra durante casi toda la contienda, siendo aun visibles en su interior numerosos restos de trincheras y fortines. La línea del frente cruzaba el Parque desde el Puente de los Franceses y la Ciudad Universitaria, hasta la zona del actual Alto de Extremadura.

En 1969 se abre el Parque de Atracciones y el 23 de junio de 1972 el Zoológico.

Puntos históricos de interés

El Palacio de los Vargas

El primitivo Palacio de los Vargas fue remodelado en tiempos de Felipe II por Juan Bautista de Toledo y en 1773 por Sabatini.

Destruido durante la Guerra Civil, fue reconstruido con poco acierto, aunque en su fachada se sigue conservando.

Puente de la Culebra

Obra de Francesco Sabatini, fue construido en 1782 por orden de Carlos III, siendo la obra artística más representativa de las que perduran en toda la Casa de Campo y un curioso ejemplo de arquitectura barroca italiana en Madrid.

Restos de la Guerra Civil

En la Casa de Campo perduran numerosos restos de la Guerra Civil, como trincheras y búnkeres.

Cerca del puente de la Culebra pueden verse restos de una posición de retaguardia del ejército nacional.

Créditos y Agradecimientos: Guías y Turismo

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EL ESCORIAL EXTRAMUROS: EL MONUMENTO DE LAS DOCE CALLES DE ARANJUEZ TAL Y COMO LO DISEÑARON JUAN BAUTISTA DE TOLEDO Y JUAN DE HERRERA   Leave a comment

Los ribereños ya pueden contemplar el renovado monumento de las Doce Calles

Los ribereños ya pueden contemplar el aspecto del monumento de las Doce Calles; un espacio distintivo de nuestra ciudad cuyas obras llevará a cabo la empresa IMESAPI, S.A., por un importe de 730.552,33 euros, después de que el Ayuntamiento de Aranjuez ejecutase el proyecto de manera subsidiaria, dado que Fadesa interrumpió en 2007 estas obras, incluidas como mejoras en el proyecto de urbanización de La Montaña
Se trata de un proyecto calificado de “gran reto y compromiso” por el alcalde de Aranjuez, Jesús Dionisio, pues se trata del monumento que posiblemente mejor simboliza el paisaje de Aranjuez “aunando arquitectura, ingeniería, obra civil y naturaleza, y es difícil entender la configuración histórica de la ciudad sin él”.

La Glorieta de las Doce Calles data de 1613, cuando contaba originalmente con 8 calles, y fue una idea de Juan de Herrera y Juan Bautista de Toledo, como manera de racionalizar la división del paisaje de Aranjuez.

Una vez concluida la rehabilitación hará posible que los ribereños  disfrutemos de la Glorieta de las Doce Calles tal y como fue concebida, incluyendo el punto central original del monumento, desde el que se centraliza todo el entramado geométrico de los sotos históricos.

RESUMEN DE LA ACTUACIÓN
Restauración del monumento: La restauración de las pilastras se está llevando a cabo manteniendo las que se conservan en su posición original y reconstruyendo las que se han perdido o alterado.

Todas las pilastras y piezas ornamentales que faltan se reconstruirán con los mismos materiales y dimensiones que las originales.
Recuperación del sistema de riego de los paseos arbolados mediante caceras, rematadas con sardinel de ladrillo, provistas de sus correspondientes compuertas reguladoras.

Vallado con madera de tilo: Se propuso la instalación de una valla de hierro forjado para cerrar el espacio entre las pilastras, pero dado que la Comisión Local de Patrimonio Histórico no consideró adecuada esta solución, se ejecutará el vallado con madera de tilo, tal y como era originalmente.

Sendas y caminos: Realizados con terrizos naturales.
Rasantes originales en el interior de la rotonda, tal y como ya se hizo en la calzada que rodea el monumento y en la calle de Chillones.
Trazado histórico: Se refuerza el trazado histórico de las Doce Calles, mediante la recuperación de las alineaciones y marcos de plantación en el arranque de las calles que convergen en la rotonda (ocho originalmente y doce actuales).

Senda peatonal y ciclista: Dará una vuelta completa a la rotonda.
Salida de la rotonda en sentido Madrid: Se va a suavizar la pendiente, al tiempo que se recuperarán las alineaciones originales de esta calle.
La Glorieta de las Doce Calles será reconstruida minuciosamente y mantendrá el esquema de doce puertas, una por calle, flanqueada por dos pilastras.

RECUPERACIÓN DE PATRIMONIO
Este nuevo proyecto de rehabilitación de las Doce Calles debe ser englobado en el esfuerzo que el Gobierno Municipal y los ribereños han hecho en estos años para recuperar su patrimonio y las señas de identidad de Aranjuez.

Entre los proyectos de recuperación de patrimonio realizados estos años se encuentran la rehabilitación del Teatro Real Coliseo Carlos III, a punto de finalizar, la recuperación del Raso de la Estrella, el Ayuntamiento del Cortijo o la presa del Embocador, a los que se suman otros en marcha o a punto de iniciarse, como la recuperación de la Azuda de la Montaña, la Casa Grande del Cortijo o la rehabilitación de la estación de ferrocarril.
Proyectos y actuaciones a los que hay que sumar otras numerosas iniciativas, de menor tamaño, que han configurado lo que el alcalde ha calificado  como “el mayor esfuerzo realizado en la recuperación de patrimonio en la historia de Aranjuez”.

Créditos y Agradecimientos: Ayuntamiento de Aranjuez, Patronato Aranjuez Patrimonio de la Humanidad

JUAN BAUTISTA DE TOLEDO Y EL PALACIO DEL BUEN RETIRO   Leave a comment

EL PALACIO DEL BUEN RETIRO DE ALONSO CARBONEL. HISTORIA Y CARACTERÍSTICAS DE UN EDIFICIO DESAPARECIDO

La historia del Palacio del Buen Retiro comienza en 1629 cuando el Conde-Duque de Olivares, afianzado en su posición de valido de Felipe IV, decide homenajear a su rey. Según sus planes políticos el monarca de tan grande imperio como el español necesitaba un gran escenario donde representar con fastuosidad los rituales de la Corte. Necesitaba de un  lugar donde festejar a sus sbditos e invitados  y celebrar espaciosamente tanto fiestas como espectáculos de toros, teatro, lances a caballo, desfiles militares, naumaquias, juegos de saltimbanquis o fuegos de artificio.

Palacio del Buen Retiro. Cuadro atribuido a Jusepe Leonardo, 1636-37

El lugar. La localización de ese palacio de recreo debía ser cercana al verdadero centro de poder y administrativo, el Alcázar de Madrid. Por ello al principio se pensó en utilizar la propiedad real de la Casa de Campo donde había un bosque inmenso a su alrededor, jardines y abundancia de caza y pesca. Pero el valido quería hacer presente al rey que éste era un regalo personal y por ello aprovechó que poseía una finca al otro extremo de la ciudad, justo al lado de donde existía la propiedad real delmonasterio de los Jerónimos y su cuarto Real, para iniciar las obras. Para ampliar el complejo se adquirieron además tierras de los marqueses de Povar y de Tavera y se obligó a la Villa a donar bienes del común. El crecimiento de la ciudad de Madrid hacia el este y hacia el oeste quedaría a partir de esta decisión condicionado por la presencia de los dos palacios.

Los arquitectos. Se encargó la edificación al arquitecto italianoJuan Bautista Crescenci y al español Alonso de Carbonel (1583-1660), protegido del Conde-Duque y que por entonces rivalizaba con Juan Gómez de Mora. Posiblemente se repartieran los proyectos Crescenci trabajaría en los jardines y el teatro, que tienen mucho de los de  Boboli en la Florencia de los Medicis; mientras que Carbonel lo haría sobre las dependencias y habitaciones. Cuando  murió el primero en 1635, Alonso de Carbonel quedó en solitario como maestro de obra.

Los comienzos de la obra 1630-32. El edificio fue surgiendo sin un plan director, lo que explica el diseño carente de un eje principal. No se puede hablar de impericia de los arquitectos sino más bien de la improvisación del encargo, que iba creciendo como suma de edificios según el ánimo del Conde-Duque, las prisas que éste imponía a los arquitectos  y las disponibilidades del Tesoro. El proyecto inicialmente sólo consistió en ampliar el pequeño palacete levantado por Juan Bautista de Toledo en tiempos deFelipe II (1563), adosado a la iglesia de los Jerónimos, que había servido durante decenios como casa de retiro espiritual u oración a los monarcas en el monasterio. Con el fin de agrandarlo se levantó una nueva ala destinada a cuartos para la reina con motivo del juramento del Príncipe de Asturias (marzo de 1632). A partir de ese momento empieza la construcción frenética de otras nuevas dependencias para el rey en torno a un pequeño patio  en dirección norte y una nueva ala, conocida como el cuarto del Príncipe, en dirección oeste que unía los tres espacios.

El resto del complejo. A partir de 1633 se decidió concretar el proyecto y crear un gran palacio, que en palabras de Felipe IV:"Yo y mis sucesores pudiésemos, sin salir de esta corte, tener alivio y recreación". Es cuando se levanta la parte más planificada: las dependencias estructuradas en torno a dos grandes patios o plazas, así como sus jardines traseros. Se trataba de hacer un edifico para el recreo, puesto que la misión administrativa ya estaba cubierta por el Alcázar.

Para aligerar los trabajos se empleó gran cantidad de mano obra, pero se escatimó en la calidad de los materiales (predominó el ladrillo). El caso era crear un gran edificio a bajo coste cuya construcción no se eternizara como las obras de .El Escorial. En la siguiente presentación puedes ver sus principales espacios tal como fueron o como son hoy en día.

El palacio de Buen Retiro de Madrid, 1630-1812.

Hagamos un recorrido por los principales espacios y estancias levantadas entre 1633 y 1640.

Gracias al cuadro atribuido a Jusepe Leonardo (1636-37), que representa a vista caballera el edificio, o a los planos de Madrid como el de Teixeira (1656) podemos conocer como era el conjunto durante su construcción y al poco de haber sido terminado. Me limitaré a contar lo que sé sobre el recinto levantado en el siglo XVII.

  • La fachada y los patios delanteros. Lo primero que sorprendía era la vulgaridad de su fachada o acceso. Los visitantes solían hacer el comentario de que carecía de adornos y de que el ladrillo cara vista le daba un aspecto de pobreza. También destacaban que la forma de acceso era compleja y que había unas  tapias delanteras, que creaban tres espacios delanteros y dificultaban la vista del conjunto. En uno de esos patios, el que daba el acceso al recinto, se encontraba la estatua dePompeo Leoni de Carlos V venciendo al Furor que hoy en día se conserva en el Museo del Prado, por eso se llamaba del Emperador. El aledaño se llamaba Patio de la Leonera porque hacía de recinto donde guardar toros, animales exóticos y fieras. Al tercero se le conocía como el de los Oficios porque era el patio de la servidumbre de palacio y hacía a su vez de entrada de servicio.

  • El palacio propiamente dicho era un edificio con dos grandes patios divididos por un ala central. Este diseño era habitual en la construcción civil de los austrias: lo poseía el Alcázar de Madrid, la Cárcel de Corte o el Hospital de Tavera de Toledosin ir mas lejos. Uno de los patios era preferente o principal y estaba rodeado por alas de tres pisos de altura y cuatro torres en los ángulos. Este elemento también era un rasgo distintivo del estilo de la casa reinante, que también podemos ver enAlcázar de Toledo o en el mismo Escorial. La cubierta de la torre esquinera era otro elemento típico de este estilo, ya que se remataba con puntiagudos chapiteles apizarrados. Hacia el interior del patio del edificio principal (la plaza cuadrada) se levantaban balcones, puesto que la misión de este patio era la celebración de todo tipo de espectáculos y estos balcones hacían a modo de palco desde donde asistir a ellos. Su aspecto recordaba a la Plaza Mayor diseñada por Gómez de Mora, pero sin el porticado lateral. La otra plaza (la Grande) actuaba de espacio reservado a paradas militares y caballerizas.

Maqueta del Palacio. En ella se puede observar en primer lugar el convento de los Jéronimos con sus dos claustros y su iglesia. Adosado a su cabecera el germen de palacio entre un pequeño patio cuadrado y dos alas sobresalientes en escuadra. A continuación vemos los patios de acceso y las dos grandes plazas de eventos, una de ellas, la central, monumentalizada con torres. Tras esta plaza el Casón y el Teatro. Más allá estarían los Jardines.

  • En el eje que dividía los patios se levantaba el Salón de Reinos. En principio, esta dependencia sólo pretendía ser la antesala a través de la cual acceder a los palcos reales que presidían ambos patios, pero cuando se comprendió la importancia arquitectónica del recinto se ornamentó y se convirtió en un Salón del Trono o de recepción de embajadores. Su nombre lo recibió de los 24 escudos pintados sobre los lunetos de los techos que simbolizaban los reinos que conformaban la monarquía. Este espacio todavía sigue en pie y ha sido la sede del Museo del Ejército hasta hace unos años.

  • El Conde-Duque convirtió el Salón en el lugar donde representar la gloria de la Casa de Austria. Por ello, debía ser decorado con cuadros simbólicos del origen del poder de la monarquía española (serie de Los trabajos de Hércules) y cuadros de sus principales y recientes victorias militares. Los mejores pintores de la época recibieron algún encargo.Velázquez, pintor favorito de Felipe IV, realizó los retratos ecuestres de los reyes y de su heredero, así como, uno de los cuadros de batallas (La rendición de Breda). Vicente Carducho, Eugenio Cajés, Juan Bautista Maíno, Zurbarán yAntonio de Pereda trabajaron en el resto del Salón, que podemos contemplar en esta imagen que lo reconstruye tal como debió ser.

      • El teatro y el Salón. Al Este y como apéndice del gran patio fueron construidos el Coliseo o teatro y el Casón o Salón de Baile. El primero fue terminado cerca de 1640 y tenía forma ovalada y en él se estrenaron obras de Lope de Vega oCalderón de la Barca. Tenía complejas escenografías móviles y una puerta trasera que daba al jardín que podía servir de fondo. El Casón se terminó en 1637 y se terminó de ennoblecer en 1695 con los frescos de Luca Giordano. Sólo quedan vestigios de este segundo edificio, aunque ocultos bajo un envoltorio arquitectónico decimonónico.

      Casón del Buen Retiro. Sección de la maqueta de la arquitecto Carmen Blasco que reconstruye el edificio. Museo del Prado.

      • Los jardines del Retiro. Al mismo tiempo que se levantaba el edificio, se estructuraban y plantaban los jardines. Estos eran un conjunto de huertas, jardines de flores y boj, eriales y frondas que hacían variado y ameno el paseo de la corte. Los italianos Crescenzi y Cosme Lotti trabajaron en ellos. Destaca el Jardín Ochavado, que ocupaba una parte importante de los jardines más cercanos al palacio. Consistía en ocho avenidas cubiertas con rosales entrelazados, moreras y membrillos que convergían en una glorieta circular. Este espacio desapareció a comienzos del siglo XVIII, cuando se construyó en su lugar el actual parterre francés. Junto a las dependencias habitacionales de los Reyes se trazaron pequeños jardines con fuentes de mármol y alguna estatua como el retrato ecuestre en bronce de Felipe IV realizado por Pietro Tacca (colocado en el Jardín de la Reina en 1643), que hoy podemos ver en el  monumento central de la Plaza de Oriente de Madrid.

      • Los estanques. El agua era un elemento fundamental en el diseño del sito de recreo. Como podemos ver en la imagen superior había albercas y acequias  para regar los jardines y huertas cercanos a palacio, que se conectaban por medio de un  canal (el Río Chico). Pero también había estanques de recreo y puramente de embellecimiento como el estanque lobulado de las Campañillas, con un pabellón central en una isla del que colgaban cientos de campanillas que eran movidas por el viento. El Estanque Grande, que nos ha llegado a nuestros días, era un gran rectángulo con una isla central.  Poseía embarcaderos para botar barquitos desde donde pescar, remar o disfrutar con escenificaciones de batallas navales. El Río Grande conectaba el estanque con el otro extremo del parque donde se encontraba la ermita de San Antonio de los Portugueses, rodeada por un canal polilobulado.

      Ermita de San Antonio de los Portugueses a finales del siglo XVII.

      • Las Ermitas y otros edificios del parque. Algunos hitos arquitectónicos jalonaban los caminos. Estaban las ermitas dispersas por todo el recinto construidas en planta central y coronadas con un chapitel al estilo austria. La más importante, la de San Antonio, se reconvirtió en tiempos de Carlos III en laFábrica de Porcelana del Buen Retiro (1759). La ermita de San Pablo, obra de Juan Bautista Crescenzi, era la única en un estilo diferente, el estilo manierista italiano. Estas ermitas cumplían tanto una función religiosa como de escenografía o cierre de perspectiva de los jardines. También había una casa de fieras y una gran pajarera para aves exóticas.

      Robert de Cotte proyecto para el nuevo Palacio del Retiro de 1712. El proyecto respetaba el antiguo palacio, el Gran Estanque y la ermita de San Antonio, pero creaba un nuevo edificio en forma de U que se abría a una gran explanada, como la de Versalles, en dirección al camino de la calle de Alcalá. Los jardines se reorientarían en un eje sur-norte.

      La dinastía de los Borbones no tendrá en mucha consideración el edificio, debido a sus gustos estéticos basados en el gran palacio de Versalles, e incluso Felipe V encargó a Robert de Cotte un proyecto de nuevo palacio que no llegó a realizarse. Sin embargo, el incendio del Alcázar en 1734 le obligó a utilizar y remodelar el palacio de Buen Retiro como residencia real y sede administrativa.Carlos III trasladará en 1764 de nuevo su residencia al nuevo Palacio de Oriente y destinará algunas parcelas a nuevos edificios y espacios donde poner en práctica su programa ilustrado: Jardín Botánico, Museo de Ciencias Naturales (actual Museo del Prado) y Observatorio Astronómico. Otros edificios los cederá para cuarteles o para transformarlos como hemos citado antes en la Fábrica de Porcelana.

      Plano de las fortificaciones realizadas en el recinto del Palacio de Buen Retiro (1808-1812) durante la Guerra de la Independencia.

      Durante la Guerra de la Independencia, el ejército francés utilizó el recinto como cuartel general, lo que supuso la causa inmediata de su destrucción. Numerosos edificios fueron demolidos o convertidos en arsenales, los jardines fueron excavados y los árboles talados para construir una ciudadela que tenía como centro la ermita de San Antonio. La lucha entablada por su conquista en agosto de 1812 y la decisión posterior del duque de  Wellington de volar lo que quedaba en pie para que no fuera reutilizada por los franceses, cuando tuvo que retirarse a los pocos días, dejó en ruinas la mayor parte de los edificios.

      Ver más documentos de Alfredo García

      Créditos y Agradecimientos: ALGARGOSARTE, Alfredo Garcia;

      MADRID: FUI SOBRE AGUA EDIFICADA, MIS MUROS DE FUEGO SON, ESTA ES MI INSIGNIA Y BLASÓN   Leave a comment

      Por orden de Felipe II, en el subsuelo de la actual estación metropolitana de Opera, junto al Palacio Real, Juan Bautista de Toledo construyó la Fuente de los Caños del Peral, una fontana de siete caños.

      La Plaza de Isabel II y sus aledaños ha resultado ser un yacimiento arqueológico del Madrid Árabe y del Madrid de Felipe II. Los trabajos de remodelación de la Estación de Metro de Ópera han puesto al descubierto restos de la Muralla Medieval de Madrid, de la Muralla Árabe de Madrid, del Huerto de la Priora y del Jardín de Leonor Plantagenet, esposa de Alfonso VIII.

      Todo parece indicar que la Fuente de los Caños del Peral estaba alimentada por el Acueducto de Amaniel- que surtía el Alcazar de Madrid. Todo ello confirma el lema de la historicidad madrileña: "Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón".

      Restos de una red hidráulica bajo la Casa de Campo

      Vestigios de fábrica de un refinado sistema hidráulico que, presumiblemente, surtía las fuentes de un jardín renacentista del reinado de Felipe II, en la Casa de Campo junto a la Puerta del Rey, acaban de ser descubiertos en tres catas arqueológicas, según fuentes de la excavación. Los restos, que son visibles, han sido hallados a una profundidad aproximada de medio metro, en tres ámbitos que ocupan una superficie de unos 180 metros cuadrados. Las catas comenzaron hace mes y medio, son supervisadas por la Dirección General de Infraestructuras de la Concejalía de las Artes y las realiza Geocisa.

      El hallazgo configura una trama de paramentos de piedra por cuyo interior discurren encañados, caceras y tuberías. También se han encontrado restos de revocos que simulan mármoles. El complejo, por su empaque, da cuenta de una importante red hidráulica. Facultativos que conocen el hallazgo admiten que el diseño podría ser de Juan Bautista de Toledo, primer arquitecto del monasterio de San Lorenzo de El Escorial e ingeniero hidráulico de Aranjuez, pero prefieren esperar análisis definitivos.

      Hallada en la Casa de Campo una red hidráulica del XVI

      Felipe II creó en esta zona oriental de la Casa de Campo un jardín renacentista con media docena de fontanas y juegos de agua, de inspiración italiana, del cual persiste una galería de grutas abovedadas de fábrica, en ladrillo, de 30 metros de longitud por siete de anchura, con columnas toscanas. Se encuentra situada apenas a unos cuatro metros de las excavaciones recién abiertas. “Esta galería fue ejecutada por el decorador Giovanni Antonio Sormano, estuquista que trabajó en el Vaticano”, explica Beatriz Tejero, historiadora del arte. “Bajo la galería, en una cata reciente, ha sido hallado el mecanismo de surtidores de agua que empapaba a quien se adentraba a la conocida como la Sala de Burlas, ideada para el juego”, añade. El jardín incluía parterres y fuentes, una de ellas llamada de la Artillería por sus cañones de agua y otra dedicada a Neptuno, que remataba inclinado esta fontana, explica.

      “El encargo de ambas obras fue hecho por Felipe II entre 1560 y 1580 tras adquirir el rey el bosque que entonces formaba la actual Casa de Campo, propiedad de Fadrique de Vargas, miembro de una influyente familia de consejeros regios”, explica el historiador Luis de Vicente.

      El jardín fue modificado en torno a 1590 por el alarife regio Juan de Valencia. El primitivo parque renacentista fue transformado posteriormente por Juan Gómez de Mora en otro barroco, del cual existe en el Museo Municipal de Madrid un cuadro del pintor de corte Félix Castelló, realizado en 1630. Sobre este jardín innovado sería instalada en el siglo XVII la estatua ecuestre de Felipe IV que hoy se alza en la plaza de Oriente.

      En las grutas, la Concejalía de las Artes del Ayuntamiento desarrolla desde hace meses una actuación restauradora de las bóvedas. Obras municipales anteriores, acometidas para tender el colector de Saavedra Fajardo, hoy sin uso, alteraron todo el subsuelo hace más de una década.

      Créditos y Agradecimientos: Rafael Fraguas, El País 20090703; e-madrid.org; el mundo,

      FELIPE II, JUAN BAUTISTA DE TOLEDO Y EL ALCAZAR DE MADRID   Leave a comment

      La historia del Alcázar de Madrid se remonta a la fundación de Medina Mayrit por el emir musulmán Muhammad ben Abd al Rahmman entre los años 850 y 866 con una función puramente militar (defensa de la Marca Media). Debió ser un simple castillo que junto con la muralla conformaba el entramado de fortificaciones que protegían la ciudad. En cuanto a su ubicación, hay varias interpretaciones; una tradicional, según la cual estaría sobre el posterior Alcázar -actual Palacio Real-, y otra que lo emplaza más al sur, en torno a la ladera norte de la calle Segovia, de ahí que, mientras que para unos la antigua fortaleza musulmana fue paulatinamente reformada por diversos reyes castellanos, otros hablan de construcción ex novo ya sobre el solar del actual Palacio Real.


      El Acázar de Madrid alcanza entidad palatina cuando la dinastía de los Trastámara lo elige como residencia regia, convocando en la Villa cortes sucesivamente. Así, Enrique III le confirió un aspecto más palaciego, realizando para ello diversas obras como el levantamiento de algunas torres. La misma política siguió su hijo Juan II, quien construyó una nueva capilla y una sala decorada con un gran lujo se la acabó conociendo como la “Sala Rica”.

      Posteriormente, Enrique IV residió en él durante largas temporadas, naciendo en una de sus salas Juana la Beltraneja en 1462. Pocos años después, tras el estallido de la guerra civil, el edificio sufrió numerosos daños puesto que en 1476 los seguidores de la Beltraneja fueron sitiados en el recinto por las tropas de Isabel I.


      En 1536, el emperador Carlos V decidió otorgarle un aire más palaciego, encargando su reforma a los maestros Luis de Vega y Alonso Covarrubias, quienes además de renovar las estancias existentes, duplicaron la superficie del edificio con la construcción de un nuevo cuarto para la reina en torno a un segundo patio, y una nueva fachada rematada por las armas imperiales.

      Pero el personaje clave en las obras de modernización y ampliación va a ser sin ninguna duda Felipe II. Ya desde su primera regencia en 1543, el todavía príncipe imprimió un nuevo ritmo a las obras, nombrando como arquitecto a Juan Bautista de Toledo, sobre todo a partir de 1561, cuando decide trasladar la Corte a Madrid.

      Un estupendo trabajo de reconstrucción virtual.

      Se remodeló la parte más antigua, reconstruyendo salas, levantando galerías, y sobre todo, construyendo la denominada Torre Dorada en el extremo sudoeste.

      Posteriormente fue reformada la fachada sur con Felipe III y Felipe IV. El proyecto inicial, que pretendía uniformizar las trazas del edificio con las de la Torre Dorada, fue realizado en 1609 por Francisco de Mora. Pero fue el sobrino de éste último, Juan Gómez de Mora, quien se hizo cargo de su construcción introduciendo algunas modificaciones respecto al proyecto original -portada y tres torres más-, aunque sólo se realizó en parte.

      Durante el reinado de Carlos II se remató con un capitel la llamada Torre de la Reina (simétrica a la Dorada), y se cerró la plaza sur mediante algunas dependencias y galerías.

      Con Felipe V comienza la última etapa caracterizada por las exhaustivas obras de reforma interior que se llevaron a cabo para adecuarlo al gusto francés, y que tendrán como protagonistas a la reina María Luisa de Saboya y sobre todo a su camarera mayor, Ana María de la Tremoille, princesa de los Ursinos quien hasta la muerte de la reina en 1714, fue quien al margen de toda burocracia ordenaba las obras en palacio, ejecutadas por el arquitecto Teodoro Ardemans, y en una fase posterior por el francés René Carlier.

      En la Nochebuena de 1734, y hallándose la corte en el Pardo, un incendio que se prolongó durante cuatro días redujo a cenizas los siglos de historia del Alcázar de Madrid.

       

      Créditos y Agradecimientos: skyscrapercity

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