LA FRESNEDA, EL PARQUE QUE JUAN BAUTISTA DE TOLEDO DISEÑÓ COMO CONTRAPUNTO DEL MONASTERIO DEL ESCORIAL   Leave a comment

EL CONJUNTO CORTESANO Y MONACAL DE FELIPE II EN LA GRANJILLA DE LA FRESNEDA


LA CASA DEL REY

No se ha podido adjudicar con exactitud la traza de este edificio, podemos considerar con bastante probabilidad la intervención de GASPAR DE VEGA, autor de la traza para la contigua Casa de los frailes. Según Cervera Vera, la obra de mampostería concertada con recercados pétreos en huecos y refuerzo de sillería en las esquinas podría adjudicarse al destajero CORTICUBI11. Ambos edificios comparten una misma distribución simétrica de los huecos en sus fachadas, articulándose en función de un rígido eje longitudinal y comunicándose por medio de una escalera que salva el desnivel existente de seis metros entre ambas construcciones.

Tanto en la Casa del Rey, como en la Casa de los frailes, encontramos como rasgo singular el remate escalonado de sus hastiales, solución de inspiración germánico-flamenca que Gaspar de Vega desarrolla para Felipe II tras su viaje a Flandes entre 1555-1556. Estos hastiales escalonados de La Fresneda representan el único ejemplo conservado de la aplicación de dicha tipología en la arquitectura áulica de Felipe II.

Según la documentación conservada, en agosto de 1563 comienzan las obras de lo que se denomina la “Casa de su Majestad”, edificada partiendo de la fábrica de la casa “que fue” de Alonso Osorio De Cáceres. Por tanto se trata de un proceso de readecuación de un edificio preexistente a las necesidades de Felipe Ii, concretadas el mismo año de la colocación de la primera piedra del monasterio, en la disposición de un aposento y una cocina.

El 7 de abril de 1564 el prior del monasterio fray Juan de Huete comunica al Rey que “La casa y aposento para vuestra majestad de La Fresneda se fabrica a toda priesa porque hasta ahora el tiempo no ha dado lugar a hacer nada”12. El 23 de agosto el prior escribe a Pedro de Hoyo quejándose de Gaspar de Vega, pues sólo ha entregado “dos cargas de piçarra”13. Por razones que desconocemos las obras se demoran, pues hasta el 29 de diciembre de 1564, no escribe Felipe II a Hoyo ordenándole que se dieran “priesa a cubrir la casa de la Fresneda, pues tenían ya la pizarra”14. Días antes, Felipe II apostilla de su mano, en la correspondencia entre Hoyo y Huete, “que se haga la cocina en la casa de D. Alonso, de La Fresneda, porque se acabe cuando mi casa y me pueda servir de ella, pues no hay otra”15. Las obras siguen retrasándose pues a principios de 1565 surgen dudas “para dalle un buen sitio” a la cocina. Huete no puede precisar al Rey cuando estarán listos sus aposentos, falta todavía enlucir los paramentos y para el solado de los pisos, los ladrillos y azulejos estaban “ya casi acabados de traer de Toledo”. Felipe II aconseja consultar a Gaspar de Vega, para que los oficiales que “enluzcan bien de cal, no como los ginobeses”16.

Tenemos noticia de las dudas surgidas en torno al material que se debía utilizar en “las dos ventanas que han de ir en los dos hastiales de los camaranchones”, si se utilizaba la piedra o el ladrillo, siendo la decisión real, tras consultar con Gaspar de Vega, que “sean de ladrillo”. Los ladrillos serán “raspados e descaçilados” y se traerán de Illescas a mediados de enero de 1565.

El 11 de mayo de 1565 los canteros Francisco González y Miguel Sánchez, “tomaron a hacer” a tasación, “cierta obra en la casa que se hace a su majestad en La Fresneda, que fue de Francisco de Avendaño”, tasando las obras el aparejador Pedro de Tolosa , el maestro de cantería Juan de Viza y el practicón fray Antonio de Villacastín17.

El 4 de diciembre de 1566 García de Quesada y Francisco Gutiérrez, aparejadores de carpintería y albañilería del monasterio, junto con el practicón Fray Antonio de Villacastín, tasan “cierta obra” que le fue dada hacer al carpintero Blas Galletero en “las casas que se hacen para su majestad en La Fresneda, que eran de don Alonso Osorio de Cáceres”18.

En febrero de 1567 Gaspar de Vega tiene diseñada “una montea de los tejados de la Fresneda” y se solicita a Felipe II “como es servido que se cubra”19. Las obras fueron lentas, demorándose seis años, desconocemos las causas, finalmente el 26 de febrero de 1568 Almaguer escribía a Pedro de Hoyo comunicándole que “las obras en la Fresneda andan en buenos términos”, a lo que Felipe II apostilla en el margen: “A todo esto dé priesa” 20.

Tras un lento proceso la casa de OSORIO DE CÁCERES quedaba integrada en la “casa de su majestad”, de hecho junto a la portada de la fachada principal se intuye todavía el inicio de un arco que podría pertenecer a la primitiva construcción. La participación directa de FELIPE II en el proceso constructivo pone de manifiesto un conocimiento minucioso del entorno de La Fresneda.

LA CASA DE LA TRAZA, EL GABIENETE DE ARQUITECTURA DE JUAN BAUTISTA DE TOLEDO EN LA CASA DEL REY [[CONVERTIDO EN SEÑORIAL CUARTO DE BAÑO POR MOR DEL PROYECTO DE REHABILITACIÓN Y ACONDICIONAMEINTO, IMPLEMENTADO RECIENTEMENTE)

La denominada Casa del Rey actualmente no se encuentra aislada ni rodeada por lonjas en sus cuatro fachadas como representa Luis Cervera Vera en sus dibujos, sino inserta en un conjunto de edificios de piedra, de menor altura y cubiertas de teja cerámica, con los cuales está conectada interiormente. Se trata de edificios cuya identidad y cronología no está del todo establecida, siendo probable, sobre todo en los correspondientes al lado sureste, que se trate de edificios preexistentes a la llegada de Felipe II. Dichas construcciones son de mampostería con refuerzo de sillarejo en las esquinas y recercado de los escasos huecos, dispuestos asimétricamente. La cubierta es a cuatro aguas con teja curva sobre alero de madera con canecillos.

En uno de estos edificios tuvo su taller el pintor Navarrete el Mudo y según Cervera Vera estaría la denominada Casa de la Traza que a mediados del mes de octubre de 1567, los carpinteros Juan de la Escalada y Lorenzo de Torres se obligan “de enmaderar e cubrir21”. Dicha casa se construyó junto a la de Su Majestad y en ella se reunieron y diseñaron muchas de las trazas para el monasterio de San Lorenzo. La Casa de la Traza de La Fresneda debió utilizarse solamente cuatro años pues en 1571 Felipe II concede a Juan de Herrera un aposento en la villa de El Escorial para tal efecto.

La Casa del Rey destaca con respecto a todas las construcciones anejas por su cubierta de pizarra, y sus airosos hastiales escalonados de ladrillo. En los lados interiores de dichos hastíales se aprecia con claridad la huella de la cubierta original, con una pendiente más pronunciada que la actual. La reforma de las cubiertas seguramente sea obra del arquitecto Cabrera tras el incendio sufrido en 1860, el cual no pudo apagarse hasta el décimo día, a pesar del esfuerzo de los padres Pagés y Manzano22.

De planta rectangular, el espacio interior se organiza en dos estancias, un vestíbulo situado en el eje longitudinal del conjunto y del que parte la escalera, situada en lo que fuera casa de Osorio de Cáceres; y otra sala dominada por una chimenea labrada, compuesta por un frontón triangular levantado sobre dos roleos muy similares a los que enmarcan el escudo con la parrilla en la fachada principal de la Casa de los frailes. El diseño de esta chimenea, extraordinario dentro del contexto escurialense, nos remite a los modelos y repertorios derivados del tratado de Sebastiano Serlio.

La misma inspiración serliana encontramos en la magnífica portada de la fachada principal de la Casa del Rey, situada marcando el eje de simetría y desde la cual se observa nítidamente el rígido eje longitudinal que organiza todo el conjunto, prolongándose visualmente a través del emparrado vegetal que conducía a las huertas y planteles. Atendiendo al carácter rústico de la residencia, la portada es de orden rústico formada por dos pilastras fajeadas, levantadas sobre basas, en las que apoya un capitel bajo un triglifo. Se remata por medio de un dintel con dovelas resaltadas, sobre el que apoya un frontón triangular con dos florones.

Sobre la portada se sitúa una ventana situada en eje con el frontón y recercada con piezas monolíticas de granito. A ambos lados se sitúa otra ventana, en planta baja y sobre ella un balcón, recercados al igual que la anterior, por piezas pétreas monolíticas a modo de dintel y jambas.

La fachada posterior de la Casa del Rey es la que presenta una mayor alteración de su aspecto original, al estar enmascarada por un pórtico columnado que sustenta una terraza con acceso desde la primera planta. Dicho pórtico separa dos pabellones de una sola planta con grandes ventanales cuya cubierta de pizarra rasga las ventanas originales a la altura del primer piso. Se trata de una intervención probablemente de mediados del siglo XX, adosada a la fachada original, cuya distribución de huecos simétricamente ordenados en torno a un eje central podemos apreciar en las reconstrucciones gráficas llevadas a cabo por Cervera Vera. Desde el vestíbulo central se puede apreciar el abocinamiento interior de la puerta primitiva de la fachada posterior de la Casa del Rey.

LA CASA DE LOS FRAILES Y LA TORE DE FRANCISCO DE AVENDAÑO

La Casa de los frailes se construyó “según las condiciones e traza que está para ello por Gaspar de Vega, maestro mayor de las obras de su Majestad”23. Enfrentada con la del Rey, incorpora en su esquina noroeste la Torre de Francisco de Avendaño conservada a causa de su sólida fábrica.

El 29 de abril de 1567, el maestro de carpintería Yuste de Vega, concierta la ejecución de “los suelos y armaduras de los tres cuartos de la casa” de los frailes24. Según Cervera Vera estos “cuartos” serían los tres cuerpos porticados del edificio que rodean el patio central. Las condiciones establecidas por Yuste de Vega representan un modelo ejemplar de especificaciones técnicas referidas a la descripción, detalles, características, labra y disposición de las piezas de carpintería que componían “los suelos y tejados” del edificio.

Cuando Yuste de Vega concierta la obra de carpintería, los edificios debían estar ya muy adelantados, el 1 de febrero de 1567 quedaban “cerradas las bóvedas del ámbito” de la parte de la puerta25”, y la labra de “las paredes de mampuestos y puertas e ventanas” las estaban ejecutando los canteros Francisco González y Juan de Soria el 15 de julio de 156726.

El 30 de junio de 1569 el solador Eugenio Sánchez, concierta con el contador Almaguer “las cintas de cal” para el solado de la Torre de Avendaño27. El 11 de octubre de 1569 el cantero Baltasar de Alquiza se compromete a rematar ciertas deficiencias en la casa de los frailes28. El solado de “las celdas del claustro segundo” se finaliza en el mes de diciembre de 156929.

El edificio se forma con tres núcleos perpendiculares entre sí y adaptados a la topografía del terreno, por lo que parte de la fábrica queda bajo tierra en sus zonas interiores. Mediante una escalera interior se sube a la planta primera que comunica con la Torre de Avendaño y el claustro central.

La fachada principal se compone guardando simetría con la puerta de entrada, situándose tres ventanas a cada lado, conservando éstas sus ejes verticales. La puerta de entrada está formada por jambas y dintel de piedra, ambas con despieces. Sobre el dintel de la puerta principal se sitúa un escudo en piedra que representa la clásica parrilla de San Lorenzo esculpida en una cartela inscrita en un círculo, que a su vez lo está en un cuadrado decorado con dos roleos. Se trata del primer escudo con la parrilla que encontramos en un edificio escurialense. Como curiosidad aparece con el mango invertido, posición que no volvemos a encontrar.

Situada en eje con la puerta principal se encuentra una escalera de tres tramos que da acceso a la planta de calle del edificio. Sabemos que el 8 de mayo de 1569 el cantero Baltasar de Alquiza concierta con Fray Juan del Colmenar la construcción de dicha escalera30, realizada con “cinco altos” divididos en “gradas y mesas” y seis “pilastrones” rematados con “bolas” y unidos con antepechos. La escalera se realiza “conforme a una montea con su planta hecha para ella” y “a contento de Pedro de Tolosa” aparejador de cantería de las obras del monasterio de San Lorenzo. Según Cervera Vera el diseño de la escalera sería obra de Pedro de Tolosa, pues en la misma fecha en que se concierta su construcción se estipula la ejecución de otra, seguramente la que daba acceso a la Casa de su majestad desde la lonja situada en su fachada posterior, realizada “con el orden y forma que el dicho Pedro de Tolosa dará para ello”.

La fachada noroeste se adapta al desnivel del terreno suprimiéndose la mitad de las ventanas en la planta de calle. Las paredes son de mampostería. En el lado sureste, el desnivel del terreno obliga a reducir la altura de las ventanas en la planta de calle, siendo las paredes también de mampostería.

Las dos fachadas posteriores corresponden a las alas laterales del edificio, unidas por una columnata toscana que cierra el claustro central por su cuarto lado. Se componen de una sola planta con una puerta lateral que conduce directamente a las galerías porticadas del claustro, rematándose con unos hastiales escalonados de tipo germánico-flamenco, análogos a los de las fachadas laterales de la Casa del Rey.

La altura de la cumbrera es sensiblemente igual a la de los hastiales, abriéndose en el centro un hueco de ventana que sirve de ventilación para las armaduras de la cubierta. Las fachadas y hastiales están construidas con sillares bien escuadrados a diferencia de las otras tres fachadas que se levantan con mampostería.

Los tres cuerpos que componen la Casa de los frailes, incluidos los pórticos del claustro central están cubiertos mediante una sola armadura a dos aguas protegida con losas de pizarra.

El claustro central se cierra por tres de sus cuatro lados y se compone por soportales sustentados por columnas toscanas sobre las que apoya un entablamento de piedra. El tercero de sus frentes se abre hacia la lonja, ubicada ante la fachada posterior de la Casa del Rey, también dispuesto con columnas toscanas sobre las que descansa un entablamento pétreo emplazado entre las dos fachadas laterales antes descritas. Este frente a la Casa del Rey estaba en origen enrejado y ajardinado con plantas trepadoras que acotaban los espacios propiamente destinados a los frailes, del jardín y Casa de “entretenimiento” de la corte.

Como señala Fernando Checa el conjunto cortesano y monacal de La Fresneda se sitúa [a medio camino entre la referencia a la Antigüedad y los modelos arquitectónicos del norte[31, la disposición del claustro, con sus cubiertas a dos aguas, configura un verdadero “impluvium” a lo romano; se trataría de una cita casi arqueológica introducida por GASPAR DE VEGA como respuesta a uno de los motivos más citados y discutidos de toda la arquitectura del siglo XVI, el tema crucial de la “casa de los antiguos”. Vitruvio, cuando describe las partes de la casa en el libro VI de su libro se refiere al “atrium” y “cavaedium”. En las lecturas de este texto se pensaba que se referían a partes diferenciadas del edificio, en una confusión lingüística de amplias consecuencias para el desarrollo de la arquitectura palaciega del Renacimiento. El claustro abierto de La Fresneda puede relacionarse con las ilustraciones del “cavedio” tal y como aparecieron en los Vitruvios ilustrados del siglo XVI, sobre todo en el de Fray Giocondo, de gran difusión en España. Lo que en estas ilustraciones es convención gráfica, la supresión de la panda de entrada al espacio central, para Gaspar de Vega se convierte en referencia literal al suprimir esta parte del edificio, del que solo restan las columnas toscanas que sostienen el entablamento32.

Rústico y Toscano, que en SERLIO aparecen entremezclados y a veces confundidos, son las concreciones arquitectónicas clasicistas más cercanas al contradictorio mundo de la naturaleza, y por ello fueron tan usadas en estos ambientes, como hemos visto en la Casa del Rey y sucede en las portadas atribuidas a Francisco de Mora, que sirven de entrada a las huerta del Monasterio de San Lorenzo El Real.

NOTAS DE PIE DE PÁGINA

11 CERVERA VERA, L. 1985, p. 60

12 MODINO, “Los priores de la construcción de San Lorenzo en su correspondencia con el rey y sus secretarios” en Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, IV Centenario de la Fundación 1563-1963, Biblioteca de La Ciudad de Dios, El Escorial 1964, p. 223.

13 A.G. S. Obras y Bosques, Escorial, Leg. 2, fol. 102. Transcripción del documento en: CERVERA VERA, L. 1985, cita 43, p. 95.

14 Respuesta autógrafa de Felipe II al “billete” de Pedro de Hoyo. A.I.V.D.J. Envío 61, n. 83. Reproducida en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 95-96, cita 49.

15 Ibídem, p. 224.

16 Ibídem, p. 225.

17 A.M.E. Sección primera, n.3, vol. 1. Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 18. Documento reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 96-98, cita 52.

18 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 43. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, p. 98, cita 56.

19 A.G.S., Obras y Bosques, Escorial, Leg. 5. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 98-99, cita 60.

20 A.G.S., Obras y Bosques, Escorial, Leg. 6. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, p. 99, cita 60, cita 61.

21 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 77. Reproducido en CERVERA VERA, L. 1985, PP. 108-109. Cita. 76.

22 A.A.V.V. Arquitectura y Desarrollo Urbano, Tomo V. Comunidad de Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos, Madrid, 1998, p. 97

23 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 59. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 100-103, cita 63.

24 Ibídem.

25 A.G.S., Obras y Bosques, Escorial, Leg. 1. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, p. 104, cita 67.

26 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 66. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 104-106, cita 68.

27 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 146vº. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 106-107, cita 71.

28 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 51. Reproducido en: CERVERA VERA, L. 1985, pp. 107-108, cita 74.

29 A.G.S., Obras y Bosques, Escorial, Leg. 1.

30 A.M.E. Sección primera, n. 3, vol. 1, Pedro Suárez, 1564-1569, fol. 123 vº. Reproducido en CERVERA VERA, L. 1985, PP 110-111. Cita. 83.

31 CHECA, F.: Felipe II mecenas de las artes, Madrid, 1992, p. 238

32 CHECA, F.: Felipe II mecenas de las artes, Madrid, 1992, p. 238

Créditos: Profesores y Catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid (www.lafresneda.org).

Publicado 23 noviembre, 2010 por Andrés Magaña García en Sin categoría

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